Qué sale de un relato
Un relato como «Don Jorge se cayó en el baño a las 3, le hice curación con dos gasas y suero, ya le di el antibiótico de las 8, y llegó la señora Lucía Fernández de 82 años» se convierte en:
- Un evento de caída de Jorge, con hora y seguimiento.
- Un informe respondido con la pauta de caídas de tu centro.
- Dos gasas y un suero descontados del stock de Jorge, del lote que vence primero.
- La alerta del antibiótico de las 8 marcada como cumplida, en vez de quedar abierta.
- La ficha de ingreso de Lucía Fernández, con un aviso si ya existe alguien parecido.
Informes con tus propias pautas
Si una pauta de tu centro calza con lo que se contó, Lazu la elige y la responde, y cada respuesta queda marcada como propuesta. Si ninguna calza y el relato trae varias observaciones que valdría registrar siempre, Lazu propone una pauta nueva para tu catálogo.
Las reglas que lo hacen confiable
La IA solo elige entre lo que existe en tu centro y lo que puede ver quien contó el relato: no inventa residentes, insumos ni personas. Lo que nombró y no encontró, te lo dice.
- La IA propone, la persona firma, y el registro queda a nombre de quien lo confirmó.
- Lo contado queda guardado junto al evento: siempre se sabe de dónde salió cada dato.
- Por WhatsApp, un ingreso o el cierre de una alerta nunca se registran solos: esperan confirmación en la web.
- Cada lectura de una ficha que hace la IA queda registrada como un acceso, como lo exige la Ley 21.668.
- El audio se transcribe en infraestructura propia y no se guarda.