Lo que se pierde hoy en una residencia
El traspaso de turno es verbal. El cuaderno de novedades se llena al final, con lo mínimo. Los medicamentos se recuerdan de memoria. Los insumos de cada residente viven en una planilla que nadie actualiza. Y cuando llega la fiscalización, armar la historia de un residente toma días.
Nada de eso es falta de compromiso: es que registrar cuesta demasiado para un equipo con las manos ocupadas.
Cómo lo resuelve Lazu
- Relatos por WhatsApp o audio: la TENS cuenta la ronda y Lazu propone los eventos, informes e insumos.
- Ficha 360 de cada residente, con recinto (piso, ala o unidad) como atributo.
- Pautas propias del centro, respondidas desde el relato o dictadas.
- Inventario por residente, por recinto, del centro y de cada persona del equipo, con cada movimiento asentado.
- Alertas de medicamento, control médico, alergia y retiro temprano.
- Visitas recurrentes de profesionales: «la kinesióloga ve a Juan los lunes a las 10».
- Comunicación con la familia por WhatsApp.
Preparado para la normativa chilena
Cada acceso a la ficha de un residente queda registrado —quién, qué, cuándo y por qué vía—, como exige la Ley 21.668, y se consulta y exporta desde la auditoría. Cada profesional ve solo a los residentes que tiene asignados. Los informes firmados son inmutables y queda el historial de cada cambio. Y la plataforma está pensada para la Ley 21.719 de protección de datos personales.